Una mala idea

 







Una mala idea

Creo que tengo la pierna destrozada, fue una mala idea venir solo, se empeoró al meterme a esta cueva y se jodió por completo al entrar a este túnel. La piedra está sobre mi pierna derecha, me duele muchísimo, espero que mi celular no se haya roto porque es la única manera que tengo para avisarle a alguien que estoy aquí, atrapado. De momento no puedo girar mi cuerpo, creo que me desmayé por un instante, fue una estupidez entrar a este hueco, es muy estrecho y no se ve a dónde conduce, pero, aquí estoy.

Con la pierna izquierda me impulsé y provoqué el derrumbe, la roca, no la puedo ver, pero supongo que es muy grande, porque cayó sobre toda mi extremidad, estoy boca abajo y además de lo oscuro no me puedo voltear, el dolor me está matando, mi pierna debe estar completamente machacada, esto es insoportable.

La lámpara que traigo tiene poca batería, se me apaga a momentos. Ya me cansé de gritar, nadie me escucha, no hay ni un alma aquí en las entrañas del Xicuco. Me quedaré sin pierna, me duele bastante, creo que he perdido mucha sangre, pero de alguna manera el peso de la roca me hace una especie de torniquete porque no me he desangrado por completo. Estoy muy débil y tengo sueño, la luz de la lámpara sigue intermitente, necesito pedir ayuda.

Ahí está, por fin, sólo tengo que estirar un poco el brazo y alcanzaré la bolsa del pantalón, es mucho esfuerzo porque este lugar es muy estrecho, mi cara está completamente en la tierra. Con los dedos medio y pulgar ya logré sentir el aparato, sólo tengo que jalarlo. Lo tengo, está al borde de la bolsa, ¡maldición! lo he tirado, se me resbaló. Seguro que está cubierto de sangre y ahora de tierra, tengo que estirarme un poco más, cada milímetro me causa un dolor infernal.

Me ha costado mucho, pero aquí está frente a mí, sólo tengo que llamar y alguien vendrá por mí. Afortunadamente no he perdido la cabeza, me está faltando el aire, este lugar es asfixiante.  A la pantalla del teléfono le tuve que pasar la mano porque estaba perdida de suciedad, lo peor de esto es que aquí no hay señal, no puede ser ¿ahora cómo saldré? No, aquí me voy a quedar, me moriré y nadie lo sabe, no, esto es horrible. Por más que grito no obtengo respuesta, la garganta me duele de tanto pedir ayuda, estoy sudando de manera anormal y creo que la pierna ya no está pegada a mi cuerpo, no me puedo mover, no tengo fuerza.

Es una maldición, si al menos pudiera llamarle a alguien, a uno de mis amigos, M., vendría de inmediato, A., movería a todos en el pueblo, L., activaría todos los protocolos de urgencias. Sí, ahí está, al fin, sí, sí, será mi salvación, llamaré a urgencias, ese número siempre está disponible.

Tengo un brazo entumecido por la posición en la que me encuentro, sólo tengo que marcar los tres números y llamar. La lámpara alumbra hacia enfrente, me cuesta mucho ver la pantalla del teléfono. Pero ¡qué es eso! ¡no puede ser posible! no me voy a mover, no quiero ni respirar, frente a mí, hasta donde llega la tenue luz de la lámpara está una víbora lo sé por es ese maldito ruido que no deja de hacer. Debo alejarla, pero, ¿cómo?

Tengo una sola oportunidad, le voy a lanzar la lámpara y eso la tiene que hacer huir, ¡maldita suerte! apenas y la he rozado, la luz quedó hacia mí, me da directo en la cara y hace un parpadeo ridículo. El animal sigue ahí y se ha vuelto más amenazador. Viene hacia mí. Tengo que marcar el número. No, no, ya está aquí, muy cerca, intento alejarla con el brazo que está libre, esto hace que el celular quede con la pantalla hacia el suelo. La oscuridad es absoluta porque la lámpara se ha apagado por fin.  Mi respiración es agitada y gritos, mis propios gritos desgarran mis tímpanos y de pronto un nuevo dolor.

La mordida fue en mi cara, todavía logro mover el brazo para alejarla, el dolor es terrible, escupo, lanzo tierra, muevo la mano, es desesperante. Tengo los ojos cerrados, aunque de estar abiertos no vería nada. El dolor en la pierna ya no lo puedo describir, el resto del cuerpo lo siento adormecido, como si miles de hormigas caminaran sobre mi piel, ahora ya no me puedo mover, estoy sudando mucho, creo que comienzo a delirar por la temperatura. El dolor en la parte de debajo de la pierna se ha ido, tal vez porque ya no está pegada a mi cuerpo, pero, arriba, el malestar me está matando.

Suspiro, vuelvo a gritar, todo me da vueltas, la oscuridad me aterra, estoy completamente entumido, espuma y baba escurren de mi boca, el dolor me está reventando, abro los ojos, la oscuridad es total, los pocos ruidos me golpean fuertemente, el delirio, la angustia, mis últimos intentos por pedir ayuda, ya no puedo gritar, no me puedo mover, esto ocurrió muy rápido y la oscuridad me engulle, los últimos sonidos los escucho muy lejanos, yo no puedo ni llorar…

Usted ha llamado al número de emergencias. Por favor, diga cuál es su emergencia. Diga, bueno ¿hay alguien ahí? Hola, emergencias, por favor, conteste, sí, diga ¿hay alguien ahí?

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